EL MÁS JOVEN DE YOSEMITE

Categoría

2018, Escalada en pared

Nombre de la actividad

EL MÁS JOVEN DE YOSEMITE

Descripción de la actividad:

El verano de mis quince años ha estado cargado de emociones, viajes, actividades, descubrimientos y aventura…sobre todo mucha aventura: he pasado un mes entero entre las paredes del valle de Yosemite, varias semanas en distintas escuelas de deportiva (Rodellar, Cicera, Rumenes, La Pedriza…), encadenando hasta 8a, y unos pocos, pero muy intensos días, en las paredes del Urriellu. Pero, hablemos de Yosemite… Los objetivos deportivos de este viaje eran claros: hacer “The Nose” (5.13+/5.9 C1, 1000 m) a El Capitán y la “Regular Northwest Face” (5.12/5.9 C1, 700 m) al Half Dome. Cuando llegamos al valle de Yosemite, y antes de embarcarnos en los proyectos que llevábamos, Bosco Bonilla Mendoza, Guillermo Lavilla Canga y yo, hicimos bastantes vías, tanto de escalada en libre como de escalada artificial y, por supuesto, de Big Wall, para ver cómo iba la escalada de allí y cómo nos desenvolvíamos nosotros. Seleccionamos un puñado de las vías más representativas del valle y escalamos las siguientes: “East Buttress” a El Capitán (5.10b, 500 m), “East Buttress” (5.10c/5.9 A0, 375 m) y “Central Pilar of Frenzy” (5.9, 175 m) a la Middle Cathedral, “South Face” a la Washington Column (5.8 C1, 400 m), “West Face” a la Leaning Tower (5.7 C3, 250 m) y “Lost Arrow Spire” (5.8 C2, 100 m). De todas ellas aprendimos algo: la dureza del grado, la belleza de las interminables fisuras o a desenvolvernos en un Big Wall. Después de tener claro lo dura que era la escalada en libre de allí, de haber puesto a punto nuestros conocimientos en artificial y de haber tenido nuestro primer contacto con un Big Wall y lo de dormir colgados de la pared, decidimos que estábamos preparados para intentar el primer objetivo: escalar “The Nose” a El Capitán y después el otro gran objetivo del viaje: la "Regular" al Half Dome, los cuales conseguimos con éxito. En definitiva fue un mes de mucha actividad, en el que aprendí infinidad de cosas, en el que conocimos a mucha gente y nos encontramos a algunos conocidos, entre ellos a Juan Carlos Guichot Papila, a quien, desde aquí, agradezco la inestimable ayuda que nos prestó, y en el que compartimos unos inolvidables días de amistad y escalada en un entorno increíble. Además, me queda la satisfacción personal de que, según todos los que me han hablado del tema, soy muy probablemente el español más joven en haber subido la Nose y, probablemente, otras de las vías que hicimos en el valle.

¡¡¡Como para darse la vuelta...!!!

Autor: Bosco Bonilla Mendoza

Localización: Vivac en el Campo V de la Nose a El Capitán (Parque Nacional de Yosemite, California, Estados Unidos)

Tirolina de salida de la Lost Arrow Spire

Autor: Bosco Bonilla Mendoza

Localización: Lost Arrow Spire (Parque Nacional de Yosemite, California, Estados Unidos)

Terminando la Nose

Autor: Bosco Bonilla Mendoza

Localización: Reunión 27 de la Nose a El Capitán

La Regular al Half Dome

Autor: Bosco Bonilla Mendoza

Localización: Largo 17 de la Regular al Half Dome

Desayunando en la habitación del Nose Vertical Hotel

Autor: Bosco Bonilla Mendoza

Localización: Vivac del Cap Tower de la Nose (R12)

Vídeos

La Nose desde dentro
https://www.dropbox.com/s/6z26pqrxwy55loq/La%20Nose%20desde%20dentro.mp4?dl=0

Saliendo de la Regular al Half Dome
https://www.dropbox.com/s/3c0v6l9zid7fm3e/Saliendo%20de%20la%20Regular%20al%20Half%20Dome.mp4?dl=0

Descripción técnica:

Para subir la "Nose" (5.13+/5.9 C1, 1000 m) a El Capitán planteamos la estrategia de la siguiente forma: el primer día fijaríamos los cuatro primeros largos; el segundo día llevaríamos el petate, con agua y comida para los días que pasaríamos en pared, hasta el Dolt Tower (R9); el tercer día descansaríamos para dar todo de nosotros durante la actividad y el cuarto día nos meteríamos a la vía, ya con el objetivo de salir por arriba, en tres días. Todo fue bastante bien y durante los días previos a la ascensión subimos el petate a la R9, fijamos hasta la reunión que hay a mitad del 5º largo y pasamos un día de descanso absoluto, durante el cual Guillermo nos transmitió que no se sentía al 100% y que no nos acompañaría, por lo que al subir solos Bosco y yo tendríamos que tirar de un petate más pesado, pero nos asegurábamos que no íbamos a tener problemas de comida o agua. El primer día de escalada fuimos bastante bien, aunque al llegar a la primera reunión, nos encontramos con que una cordada de Coreanos del día anterior, la había soltado y perdimos más de una hora en hacer una travesía, no exenta de riesgo, para poder recuperarla y seguir yumareando. Aún así llegamos al Cap Tower a las 18h, dándonos tiempo de esta forma a fijar los dos siguientes largos (hasta la R14). El segundo día en pared también fuimos muy bien, aunque se nos hizo de noche en la mitad del último largo y por ello no pudimos fijar ninguno más para empezar yumareando el día siguiente. En este día lo más novedoso fue descubrir la que hay que liar para no dejar tirados por ahí los restos de deshecho sólido que se originan como consecuencia de la digestión de los alimentos, porque lo de usar un bote para ello tiene su tela y eso que, afortunadamente, me tocó el primero. No sé cómo se me hubiera dado si hubiera sido el segundo (preguntad a Bosco…). El tercer día, después de haber atravesado lugares tan míticos como el “King Swing”, el “Great Roof” o el “Pancake Flake” (para mí el mejor largo en libre de la Nose y de los pocos que te puedes dar así si no eres un fuera de serie) hacíamos cumbre en un momento mágico: por un lado un precioso rojo atardecer en la costa del Pacífico y, por el otro, un cielo morado luminoso en el que se encontraba la luna, llena y brillante, saliendo por Tuolumne Meadows. Dormimos en cumbre, bajo un cielo tupido de estrellas y con la increíble sensación de haber sido capaces de derrotar al coloso. Sin parar de pensar en progresar en nuestros proyectos, tres días después ya estábamos embarcados en el siguiente: la “Regular Northwest Face” (5.12/5.9 C1, 700 m) al Half Dome. En el día previo a la ascensión, además de hacer la aproximación, que fue larga y penosa, nos dio tiempo a fijar los tres primeros largos. Dormimos a pie de vía y al día siguiente comenzamos a escalarla con el objetivo de dormir en la Big Sandy Ledge. Sin embargo, dos cordadas que no habían escalado ese día y, por tanto, a las que no habíamos visto en la pared, estaban ocupando ese vivac de la R17. Hablamos con ellos desde la reunión de abajo nos dijeron que se negaban a compartir el espacio con nosotros, así que no nos quedó más remedio que quedarnos en la R16, la cual no tenía unas condiciones muy adecuadas para pernoctar. Al día siguiente, dejamos que salieran antes que nosotros para no molestarnos e hicimos cumbre por la tarde, durmiendo en ella esa noche. Como lo más destacado, merece la pena contar cómo son las chimeneas, las cuales, vistas desde abajo, parecen imposibles de escalar por su verticalidad, gran anchura y alto nivel de exposición por la escasez de seguros, pero con las que, finalmente, conseguimos hacernos.

Descarga de otros documentos:

Documentación técnica:

Datos personales de contacto:

5 puntos
3 puntos
2 puntos

Compartir con: